¿La autoestimulación sexual es un pecado grave, o simplemente una forma inofensiva y natural de liberar energía sexual? ¿Qué puede hacer una persona para romper el hábito de la masturbación si se siente culpable o incómoda al respecto?

Como usted probablemente sabe, la masturbación es un tema muy controvertido. La Biblia nunca lo aborda directamente, y los líderes cristianos difieren ampliamente en su comprensión de sus implicaciones espirituales y morales. Es importante reconocer estas divergencias de opinión antes de decir algo más sobre el tema. Esta es un área en la que tenemos que tener cuidado al establecer reglas duras y rápidas o hacer declaraciones definitivas sobre la mente de Dios (aunque las Escrituras abordan claramente los comportamientos que a menudo están relacionados con esta actividad). En particular, nos parece que hay poco que ganar al etiquetar el acto de la masturbación como un “pecado”. De hecho, de alguna manera, creemos que se pierde el punto.

El punto, como lo vemos, es el significado y propósito más grande de la sexualidad humana. La Biblia tiene dos cosas importantes que decir sobre esto: primero, el sexo es fundamental en el proceso por el cual el esposo y la esposa se convierten en una sola carne (Génesis 2:24); y segundo, el sexo y el matrimonio tienen la intención de servir como una imagen o símbolo de la unión entre Cristo y su Iglesia (Efesios 5:31, 32). El sexo, entonces, no pretende ser “todo sobre mí”. Más bien, está diseñado para funcionar como parte del intercambio de una relación interpersonal.

Estas perspectivas teológicas deben informar y dar forma a nuestro enfoque del problema práctico de la masturbación. Es importante que evitemos la culpabilidad de los adolescentes que sienten que la necesidad de masturbarse es casi incontrolable, y que, como resultado, pueden ser llevados a la desesperación espiritual. Al mismo tiempo, debemos hacer todo lo posible para ayudar a los adolescentes, adultos jóvenes y parejas casadas a ver que la auto-gratificación es inconsistente con el propósito, la meta y la naturaleza básica del sexo. No debemos condenar a nadie por masturbarse, pero tampoco debemos alentarlos a que continúen con el hábito. Por qué no? Porque Dios ha creado a hombres y mujeres para experimentar la satisfacción sexual en un nivel mucho más alto, en el contexto de una relación matrimonial, y no queremos que nada ponga en peligro sus posibilidades de conocer esa alegría al máximo.

En relación con este último pensamiento, es importante agregar que la masturbación, debido a los poderosos componentes hormonales y psicológicos del comportamiento sexual humano, a menudo puede volverse extremadamente adictiva. Las personas que caen presa de esta adicción pueden terminar llevándolas consigo a la vida matrimonial de adultos, donde puede convertirse en un serio obstáculo para la intimidad matrimonial saludable. Además, la masturbación es con frecuencia involucrarse en la fantasía sexual; y la fantasía, si hemos de creer las palabras de Jesús (Mateo 5:28), representa una violación muy seria de la pureza mental y espiritual de una persona.

¿Qué se puede hacer para romper este patrón? En muchos casos, la masturbación se origina como un comportamiento calmante. En otras palabras, es una manera de hacer frente a las presiones y tratar de satisfacer la necesidad humana básica de paz, seguridad, comodidad y tranquilidad. Si tiene un problema con la masturbación, puede querer tener esto en mente y preguntarse si podría ser posible reemplazar este comportamiento negativo con un método más legítimo de abordar la necesidad subyacente. Por ejemplo, hablando de cosas con un amigo, leyendo un libro atractivo, escuchando música, lanzándose a un proyecto constructivo o sirviendo a otras personas. En última instancia, el dolor que una persona está tratando de anestesiar mediante la práctica de la masturbación es solo otra manifestación del “vacío en forma de Dios” que existe en el centro de cada corazón humano. Solo una relación con el Señor puede llenar ese espacio vacío de una manera profunda, duradera y satisfactoria.

Fuente:

https://wol.jw.org/es/wol/d/r4/lp-s/101987807

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